FEDELE

Blog de la Federación de Escuelas de Español

Bienvenidos

Este es el blog de FEDELE, la Federación de Escuelas de Español. En este espacio digital encontrarás noticias, comentarios y artículos sobre el mundo de la enseñanza del español
y su importancia cultural, social y económica, así como todo lo que hace referencia al turismo idiomático en nuestro país.
  • La Asociación Mediterránea de Escuelas de Español como Lengua Extranjera (AMELEE) con una docena de escuelas asociadas en las tres provincias valencianas está reconocida por el Instituto Cervantes, el organismo oficial para la difusión del español en el mundo, para impartir las clases. Precisamente AMEELE, nacida en el año 2002, se creó con el fin de aunar esfuerzos para iniciar proyectos destinados a asegurar la calidad de la enseñanza en sus escuelas, así como para promocionar en el extranjero la lengua y la cultura española. AMEELE ha editado una guía con todo tipo de datos prácticos para los estudiantes. En ella aparecen las escuelas de español asociadas al organismo e información sobre la oferta turística en la comunidad.

    Las escuelas empiezan cursos colectivos de diferentes niveles cada quince días, de modo que los estudiantes pueden incorporarse o acoplarse a los mismos en cualquier momento del año. La duración e intensidad de los cursos es variable y van desde los de dos semanas con cuatro horas diarias lectivas hasta varios meses. Existen otras opciones como las clases individuales, talleres de conversación y Cultura Hispánica e incluso clases prácticas en empresas. Todos los centros asociados poseen modernas instalaciones y servicios y centran su planificación en el desarrollo de enfoques comunicativos, además de incidir en las estructuras gramaticales y lingüísticas.

    El español es la segunda lengua de comunicación internacional, la cuarta más hablada del mundo (400 millones de personas), además de ser la lengua oficial en un veintena de países. Su creciente peso en el mundo hace que despierte cada vez más interés como segunda lengua. El interés por aprender español se ha multiplicado en Europa, cabe destacar Alemania, Italia y Suecia. En el continente americano, en Brasil es la segunda lengua obligatoria de estudio y en Estados Unidos, el español es seleccionado por dos de cada tres estudiantes de lenguas extranjeras.

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  • Por la noche ese mismo día, el lunes, fue cuando Max, Klaus, Anne, Andrea y Michael empezaron a aprender español, aunque no en clase si no en la fiesta de bienvenida con paella incluida que el centro organizó en su honor y que se prolongó durante varias horas. Los alumnos de iniciación y otros más veteranos empezaron a comunicarse entre sí en primario español. Sin embargo, no hubo problemas de comunicación, hay que ver lo que une una fiesta.

    Las cuatro horas lectivas del martes se complementaron con una clase práctica de cocina en la que los alumnos de iniciación y otros de cursos superiores aprendieron a hacer un gazpacho, que si bien desató pasiones entre algunos no fue del agrado de todos. “Creo que es un poco fuerte para un inglés, por lo del ajo”, pensó Max. De todas formas ese gazpacho les dio fuerza para empezar una visita guiada por el centro de la ciudad, que se prolongó durante varias horas. El impresionante casco histórico fue lo que más impresionó a Max y a sus compañeros en ese primer contacto con la ciudad.

    El miércoles, fue un día un poco más relajado ya que tras las cuatro horas de clase de la mañana, se fueron todos al Museo Nacional de Cerámica. “Interesante…” para Max. El jueves, a las cuatro horas de español, le siguió una clase de Cultura en donde se hablo sobre las Hogueras de San Juan de Alicante, le resultó un poco difícil, aunque no se desanimó porque, como buen futbolero, esperaba con impaciencia la salida nocturna en la que iban todos juntos a ver un partido de la UEFA que enfrentaba al Valencia con un equipo portugués, el Marítimo de Madeira que, por cierto, terminó con la victoria de los valencianistas.

    El viernes volvió a ser relajado por la mañana, todos hicieron en clase un balance de la semana y otra prueba de nivel. Sin embargo, la actividad preparada de esa tarde, tiene buena pinta para los cinco novatos que sólo llevan una semana: salida nocturna a una bodega con cena incluida. Otra vez se cumplen las previsiones y para Max y sus colegas ya está claro que en España la fiesta une. Aunque la cena acabó tarde, al día siguiente nadie quiso perderse la excursión a Peñíscola situada al norte de Castellón, cuya visita les ocupó la mayor parte del día. La vuelta en autobús sirvió para echar una cabezadita y para hacer planes para esa noche. Aunque en esta ocasión fueron por libre y aunque todavía no dominaban ni la ciudad ni el idioma, con las indicaciones que ya poseían, la noche fue larga, cansada y perfecta.

    Por fin domingo, un día libre y de relax. Hay que descansar porque mañana todo empieza de nuevo, con los compañeros con los que ya ha empezado a hablar en español, con otros nuevos que le considerarán un veterano, con lo profesores organizadores de actividades, excursiones y salidas. Tres semanas después, Max era ya un verdadero veterano capaz de desenvolverse con soltura en un español relativamente bueno. Cansado, triste pero feliz y a punto de tomar el avión de vuelta a Holanda se dirigió a su amigo, el mismo que le recogió a su llegada y le dijo en perfecto español: “Esto es una amenaza, que se prepare la Comunidad Valenciana que volveré el año que viene”.

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  • “Hello, my name is Max and I´m Dutch”. Con estas palabras se presentaba el pasado mes de septiembre a sus compañeros y profesores Maximilian Reve, un estudiante holandés de Periodismo que el pasado verano decidió empezar a estudiar español para complementar su formación académica. Sólo tres semanas más tarde de clases intensivas, varias paellas, un par de excursiones, un sinfín de actividades culturales y alguna que otra visita a las bodeguillas de la ciudad para degustar unos ricos embutidos y un buen vino de Requena, Max se desenvolvía con relativa soltura. Como Max, otros 19.000 estudiantes de todo el mundo viajaron en 2007 a la Comunitat Valenciana para aprender la lengua de Cervantes, el idioma de 400 millones de hablantes. En 2007, más de 19.000 extranjeros aprendieron español en los centros de estudios de las tres provincias valencianas

    La vida en la Comunitat Valenciana es idónea para que los estudiantes extranjeros practiquen a cualquier hora del día y de la noche sus conocimientos de español. El interés por aprender español se ha multiplicado en Europa y en América en los últimos años. El aprendizaje de una lengua, vinculado a unas vacaciones con fundamento, está en auge desde hace algunos años y se ha convertido en una de las formas de turismo más atractivas que existe para jóvenes y mayores. La vida educativa, cultural y de ocio en la Comunitat Valenciana es idónea para que los visitantes practiquen a cualquier hora del día y de la noche sus conocimientos de español. En Valencia es ya habitual encontrar a los alumnos de español recorriendo la Ciudad de las Artes y las Ciencias y l’Oceanogràfic; también en Alicante es normal  ver a grupos de extranjeros estudiantes de español congregados en terrazas y cafés de la Explanada de España y del Village de la Volvo Ocean Race o disfrutando de las tranquilas  playas de arena y las maravillosas calas que ofrece Denia y en Castellón participando en actividades del Espai d’Art Contemporani. Y es que el turismo idiomático, que el año pasado trajo a la Comunitat Valenciana a 19.000 estudiantes de todas las edades, es una manera original de favorecer la fusión entre culturas y de conocer ciudades y gentes. Al menos eso es  lo que pensó Max Reve cuando decidió aprender español en Valencia.

    Max llegó a la Comunidad Valenciana el domingo por la tarde, un amigo español le esperaba en el aeropuerto y le acompañó a la residencia donde se instaló decidido a pasar tres semanas provechosas y divertidas. La residencia, cuya estancia le habían gestionado desde el propio centro de estudios adscrito a Ameele, estaba en plena zona universitaria y le gustó ya que en ella se alojaban chicos y chicas de diversas nacionalidades, junto con estudiantes universitarios españoles. “Esté donde esté, siempre intento encontrar a nuevos amigos para conocer su manera de vivir la vida y conocer lo desconocido”, comentó –en inglés- a su amigo.

    La verdad es que Max sólo conocía la Comunidad Valenciana por referencias y le sorprendió desde su llegada al aeropuerto. La amplitud del Mediterráneo y su intensa luz llamaron su atención desde lo alto. En ese momento, Max pensó que aunque su intención era aprender español, estos días también serían para él unas merecidas vacaciones que pensaba disfrutar a tope. Max nació en Holanda, pasó algunos años en Alemania y ha viajado por  toda Europa porque es un trotamundos empedernido. Sin embargo, para él España es diferente y nada más llegar se enamoró del país, de la Comunidad Valenciana, de su gente, de su vida, de su clima y de su idioma. El lunes a primera hora se presentó en el centro de estudios para realizar la prueba de nivel con otros alumnos. Su calificación le llevó directamente, junto a otros cuatro compañeros, uno británico y tres alemanes, al aula de iniciación donde se llevaron a cabo las presentaciones y se dieron las indicaciones del curso.

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